Nos conocimos una tarde de marzo de 2019 en una cafetería diminuta del Trastevere, en Roma. María estaba de Erasmus y Stefano servía cafés para pagarse el máster. Tres macchiatos, una conversación que se alargó hasta el cierre y un número de teléfono escrito en una servilleta más tarde, sabíamos que aquello no se iba a quedar en una anécdota.
Vinieron dos años a distancia, un confinamiento que casi nos cuesta la paciencia, una mudanza compartida y un gato (que se llama Tomate, sí). Y de repente nos vimos cocinando juntos un domingo cualquiera y pensando que esto, justo esto, queríamos firmarlo para siempre.
Así que el 6 de diciembre nos casamos en el Convento de Sto. Domingo, en Orihuela, rodeados de las personas que nos han traído hasta aquí. No se nos ocurre mejor plan.
— María & Stefano